lunes, 31 de agosto de 2009

ENTREVISTAS


TRASCRIPCIÓN DE LAS ENTREVISTAS MANTENIDAS CON ALGUNOS PIONEROS Y OTROS DESTACADOS EXPONENTES DE CIUDAD.

David Shoerer y esposa Gertrudis Hildebrand (Campo 11): Formamos parte de la comitiva llegada por barco en el año 1948. Teníamos 16 años en ese tiempo. Me acuerdo que llegamos a Campo 1 y todos los inmigrantes mennonitas empezamos a montar las casas de carpa igual como se ven cuando algún circo instalarse en una ciudad o cuando un grupo de jóvenes van de campamento. Para nosotros, aquello era una aventura de vacación tal vez porque no teníamos responsabilidad alguna, pero pronto empezamos a sentir añoranza por la vida cómoda que llevábamos en Canadá. Algunos terneritos que compramos de Villarrica eran devorados por los tigres que abundaban en el lugar. Pocos antes de que llegase el contingente mennonita, varios indígenas abandonaron el lugar para irse hacía Yaguary (Km.225) y dejaron sus precarias chozas que también temporalmente fueron utilizadas por los mennó como depósitos. Una sola familia pidió permiso a la colonia para permanecer en el lugar por algún tiempo más. Era el Sr. Ramírez y su esposa Antonina que luego se marcharon hacia San Antonio mí. Nuestros padres se fueron a Pastoreo para realizar compras pero los almacenes no estaban bien surtidos, por eso rápidamente se formó la Cooperativa que traían las mercaderías de Villarrica o Asunción. El principal problema que tuvieron los mennonitas al inicio de su asentamiento fue el total desconocimiento del rubro o la actividad al cual dedicarse o cual era el tiempo de siembra ya que veníamos de otro hemisferio. Al principio se dedicaban a la siembra de algodón y productos de subsistencia pero desde mitad de la década del 50 vino el auge de los aserraderos y la exportación de maderamen a la cual también me dediqué desde el año 1966. Desde fines de la década del 60 se incorporó el cultivo extensivo de la soja y el trigo en forma mecanizada, en la década del 70 aumentó la producción láctea, en el 80 la agroindustria y desde los años 90 muchos mennonitas se dedican al sector terciario o de servicios (hospitales, comercios, hotelería, etc.). Nuestros descendientes se sienten bien paraguayos e hijos de Campo 9 a pesar de que Campo 11 pertenecer geográficamente al distrito de Juan Manuel Frutos.

Enrique Hildebrand: Ya en la negociación para la venida de los mennonitas canadienses y la adquisición de la propiedad de Ernesto Shaerer mi papá Karl Hildebran participó activamente. Cuando llegamos en 1948, en Ranchoita (Campo 1) había varios ranchos abandonados –de ahí el nombre de rancho-ita-, aunque seguían viviendo dos paraguayos aun: los Sres. Evaristo Varela y Bernardo Bogado quienes se trasladaron inmediatamente en San Antonio, actual distrito de Juan Manuel Frutos. Al principio fue muy difícil la vida para los mennonitas en adaptarse al lugar y al clima. Cada familia traía carpa para montar una vivienda temporal, mientras se realizaba la mensura de la tierra, aunque otros se instalaron en los ranchos abandonados. Nadie sabía qué se podría cultivar ni en qué tiempo. Se distribuyó la tierra de la Colonia en once aldeas, y teniendo en cuenta el aprovechamiento de los cursos hídricos que gracias a Dios era abundante. Para la construcción de nuestras viviendas se aserraban las maderas en el primer aserradero de la colonia Sonmerfeld ubicada en Campo 5, propiedad de varios socios. El primer pastor de la congregación mennonita de la Colonia Sonmerfeld fue Dersen, luego Isaac Friesen y últimamente Enrique Hildebrand (Enrique Pa´i). El primer puesto de salud estaba ubicado en Campo 3 a cargo de Ana Friesen y luego en Campo 2. Comenta que uno de los hechos que movió a los mennonitas a la solidaridad fue el robo de caballos ocurrido en 1953 protagonizado por un tal Juan Peña, empleado de un obraje en complicidad con líderes políticos de Pastoreo llamado Ramón Gauto. En Caaguazú encontramos apoyo para la búsqueda. El Pte. de la Seccional Colorada, Don Heriberto Peralta Báez ordenó al comisario Gamarra que nos acompañe en la búsqueda. Seguimos una pista y recuperamos el caballo en Pdte. Franco después de 3 días de viaje a caballo. Cuando varios soldados del Comando de Ingeniería y otros civiles trabajaron para la construcción de la ruta a partir del año 1956, decidí habilitar un almacén en Campo 11 ya que mi hermano trabajaba también en la construcción de la ruta terraplenada con una topadora para el destronque de los árboles. Desde que establecí el negocio tuve contacto con los paraguayos de Campo 9, pues todos venían a realizar compras en el “Almacén de Enrique Hildebran” en Campo 11, como la mayoría no tenía dinero en efectivo, realizábamos trueque con varios productos como algodón, tabaco, maíz, entre otros.
Por otro lado, erróneamente se piensan que los mennonitas progresaron por que explotaron todos los maderamen de la región o que recibieron préstamos del exterior, o que Stroessner le daban plata. El florecimiento económico de los mennonitas obedece a factores más complejos, el primero es el deseo de prosperar, acompañado de la fuerte voluntad para el trabajo, el estilo cooperativista, su religión que le enseña sobre todo valores como la honradez, la honestidad, el conocimiento de las técnicas que traemos ya desde Europa y Canadá entre otros. El entrevistado precisó también que había mennonitas con poder económico que vinieron de Canadá pero la mayoría de ellos regresaron a los pocos años. De todas formas, manifiesta que trajeron algunos dólares que casualmente en 1950 registró una fuerte subida (de 3, 50 gs. a 5 gs.) y quienes no cambiaron aun tuvieron la suerte de aprovechar esta subida. Ya en la década del 70 y 80 se instalaron varias fábricas, la mayoría en forma cooperativa, se creó el Credit Unión (Banco i), vino el "boom de la soja" en el mercado internacional que hizo prosperar a los memnonitas de la Colonia Sonmerfeld y Bergthal respectivamente.

Bernardo Friesen: Llegué al Paraguay en 1948 con la comitiva que utilizó la vía Aérea. Partimos de Manitova (Canadá) en ómnibus hasta Miami (EE.UU) para tomar el avión. De ahí hicimos escala en Trinidad y Tobago donde demoramos 24 hs. Luego hicimos dos escalas más en ciudades del Brasil; Belén y Río de Janeiro para llegar a Asunción 3 días de haber partido de Canadá. El avión de la compañía “Panamericam Airwis” que nos transportaba venía sobrecargado con 52 pasajeros mennonitas quienes no llegaban a caber todo en los asientos, hecho que obligó a 4 personas a viajar en la cabina con los pilotos.
El viaje de Asunción a Villarrica (Colonia Independencia) lo hicimos en el tren “Carlos Antonio López” y desde este lugar a lo que sería la Colonia Sonmerfeld en carreta tirado por bueyes. Este medio de transporte era toda una novedad para los mennonitas ya que en Canadá los carros son tirados por caballos. Un empleado de la Azucarera de la Colonia Independencia de apellido Talavera sirvió de guía por la “Picada Caaguazú”. El lugar parecía impenetrable, no se veía otra cosa sino espesos bosques, cruzamos por Balanzá para llegar al pequeño pueblito de Caaguazú. Tardamos tanto para llegar por que veníamos mejorando el camino para que los carros pudieran cruzar. De Toro Blanco (Caaguazú) había un viejo camino que venía hasta un pequeño puerto de botes sobre el Río Guyraungua, cerca de la desembocadura del Río Cambay al norte de la ex planta fabril de Coca Cola. En ese lugar hicimos un Campamento para luego seguir nuestro destino hasta llegar a la tierra adquirida en un lugar llamado Ranchoita (actual Campo 1). Campo 9 tenía el nombre de “Maracaná” cuyo acceso era una extensa Zanja por el que también se le llamada “Zanja Pypuku”. En este lugar vivía solo un paraguayo de nombre Cristóbal Mereles que tenía por compañera a una mujer indígena de quien posteriormente se separaría. Él era una persona muy hospitalaria y amable, vivía de la caza y de la pesca y según el mismo manifestaba, escasamente se aprovisionaba de otros víveres, es decir, lo hacía solamente cuando algunos carreros que extraían rollos del espeso bosque le traían desde Caaguazú o Villarrica.
Un poco más tarde, tal vez por el año 1951, apareció por esa zona el Sr. Rogelio Ocampos conocido como “Shoma” indígena de la parcialidad mbya. Uno de los hechos más significativo para los memnonitas fue el robo de dos hermosos ejemplares de caballos en el año 1953 que hoy día se podría igualar con dos camionetas 4 x 4. Realizamos una intensa investigación y búsqueda y pudimos recuperar varios días después hacia el Alto Paraná. Fue así que pudimos conocer más de la geografía de la región Este del Paraguay. Durante nuestra travesía por el estrecho caminito de 115 km. que conducía hasta Pte. Franco (Ciudad del Este no existía) no había más que 5 ranchos.
En el año 1956, el Gobierno Nacional a través del IBR fraccionó la propiedad excedente al norte de la Colonia Sonmerfeld a la que se le denominó “Colonia Gral. Stroesner” desde 1° Línea hasta Calle 9. A partir de ese año venían a asentarse muchas familias en la nueva Colonia. Como el gobierno daba prioridad a los veteranos de Guerra del Chaco, fue don Gerónimo Denis (mutilado) quien se benefició del primer lote de mejor ubicación de la Colonia, es decir lindante con la ruta terraplenada cuya construcción se inició en 1956, que conectaba el cruce Cnel. Oviedo con el Río Paraná. En ese mismo año (1956) el Sr. Peter Friesen instaló el primer aserradero en Zanja Pypyku. Me acuerdo que Shoma fue uno de los primeros empleados de aquel aserradero que dejó de funcionar aproximadamente en el año 1977. Realizaba los trabajos de Contabilidad en ese aserradero. En 1964, don Pedro Friesen habilitó también uno de los primeros “surtidores” de combustibles (Shell Campo 9) sobre la ruta 7. Allí también fui el primer empleado. Alternaba este trabajo con la enseñanza en la Escuela Mennonita que funcionaba en el predio de la Iglesia a 300 metros de la ruta 7, acceso a Campo 2.
Las numeraciones de las aldeas de la Colonia Sonmerfeld se determinaron por el orden de recorrida a caballo realizado por el agrimensor quien empezó su itinerario desde Ranchoita al que se le llamó Aldea 1 y erróneamente traducido como “Campo 1”, luego paso a delimitar la aldea Nº 2 hasta la Aldea Nº 7. Al otro día se mensuraba la aldea Nº 8 (Campo 8), luego Aldea Nº 9 hasta el Nº 11. A la Aldea Nº 9 (Campo 9) también se le conoce como Neuhoffuneg (Nuehofnong) que significa Nueva Esperanza, en alusión a una aldea ubicada en Holanda, país de origen de varios mennonitas.

Jony Friesen: Mis padres (Pedro Friesen y Elizabet de Friesen) llegaron en 1948 cuando apenas tenían 16 años, con el barco “Voledam”. En 1956, cuando mi papa tenía 28 años se trasladó a Zanja Pypuku para montar un aserradero que utilizaba motor a correa y generador eléctrico diesel. A partir de ahí hasta su fallecimiento en marzo de 1990, su nombre era reconocido por todos los paraguayos de la nueva Colonia, no solamente por dar fuente de trabajo sino por su preocupación por el desarrollo de la ciudad. El aserradero estaba ubicado en la actual entrada a Campo 2 en donde se concentraba gran parte de la mano de obra del nuevo núcleo poblacional. En el registro de empleados de este Aserradero figuran el Sr. Rogelio Ocampos (Shoma), Sr. José Zarate, (capataz), Sr. Abel Florenciañez, Valerio Dávalos, Francisco Martínez, Ignacio Ríos, José Molina, Soilo Ojeda, Viviano y Segundo Mareco, Alejandro Burgos, Manuel Britez, Julio Velázquez, Macario Mendoza, Osvaldo Gaona, Emigdio Estigarribia, Emigdio Fernández, Julio Velázquez, Zoilo Velázquez, Remigio González, Manuel Britez, Mercado, Pascual Cañete, Pascual Mujica y otros.
En el año 1964, mi padre instaló también la Estación de Servicio Shell, que se constituye como el símbolo de progreso de la ciudad ya que no toda la comunidad contaba con este servicio. En cualquier fotografía antigua de los famosos desfiles estudiantiles en homenaje a la Patria (14 de mayo) se puede ver la casa de Pedro Friesen, el aserradero, y la estación de servicio. “Shell Campo 9” también fue objeto de horrendos crímenes como la ocurrida en el año 1973 cuando se produjo un asalto resultando víctima el joven Juancito Toews de tan solo 17 años.
Mi papá fue uno de los pocos mennonitas que se relacionaba mucho con los paraguayos. Integró varias comisiones de fomento para la construcción de escuelas, caminos, la Antelco, etc. Le encantaba relatar la historia de los comienzos de Campo 9 por que fue testigo desde que se instaló la primera casa, el primer negocio, el cambio de sus autoridades políticas, sus problemas, en fin, toda la evolución de la ciudad.

Apolonio Gómez: A fines del año 55 partimos de Coronel Oviedo a Villarrica y de ahí hasta Caaguazú para luego pasar al lugar de Loteamiento Agrícola Granjera denominado “Colonia Gral. Stroesner”. En aquel entonces, Primera Línea también era reconocido como “Rollo rape” por ser considerado sendero de los rolliceros. El lote Nº 6 de 24 has. era propiedad de mi familia que lamentablemente tuve que hipotecar y entregar luego al administrador de la Colonia Luz y Esperanza “Aboa” a causa de una deuda de 700 mil gs. que contraje con el Hospital Privado de dicha Colonia ya que desde aquel tiempo como hasta ahora no existe hospital público en este lugar. No estoy molesto con la Colonia ni mucho menos con los “Barbudos”, más bien creo que gracias a ellos mi esposa, mis hijos y miles de gente salvaron sus vidas. Mediante aquellos inmigrantes los niños de 1° Línea y Campo 9 tomaban leche en su desayuno, mediante aquellos extranjeros tienen empleo varios paraguayos. A ellos mi eterna Gratitud.

Mariano Peralta: Mi padre Fidel Peralta fue uno de los primeros habitantes de Zanja Pypuku. Por su calidad de Excombatiente de la Guerra de Chaco se le dio el primer Lote sobre 1° Línea a fines del año 1955. Primera Línea (Hoy 12 de Junio) debía destinarse totalmente a los veteranos pero igualmente se beneficiaron muchos otros que no lucharon en la contienda chaqueña. Somos oriundos de Cnel. Oviedo. Mi papá se adelantó a las demás familia para adquirir el lote, realizar los desmontes y cultivar algunos productos de subsistencia. Solo había una picada desde Caaguazú al Río Paraná, no había vehículo. Por eso tuvo que trasladarse a caballo. Poco tiempo después sufrió un accidente en un obraje y se le trasladó al Hospital Militar y cuando volvió se encontró con la sorpresa de que su lote había sido ocupado por el Sr. Juan Félix Benítez. Esto pasó por que a la gente del IBR se le informó que mi papá era afiliado al Partido Liberal. Después de mucha lucha y gracias al apoyo de un Militar llamado Calixto Bernal Torres pudo recuperar la mitad de su lote. Yo me trasladé con mi familia a partir del año 1965 cuando tenía 18 años.
Dos años después (1967), fui designado por el Directorio del Partido Liberal como Pte. de la Juventud del Club Alón en esta zona. Las reuniones se hacían en la más absoluta clandestinidad, eran los tiempos difíciles de la dictadura. Nos apoyaba un tal Sr. Cabello de Pastoreo. En 1° Línea, el único que asumía su inclinación partidaria fue don Ramón González del Lote 22. En Calle 2 estaban Alberto Barrios y Simeón Ayala, Antonio Torres, Juan Bautista Britez, Mamerto Garcete, Mercedito, Blas Ayala, Simeón Ayala, Francisco Peralta, León Torres, Marciano Ocampos, Don Giménez y Sargento Lezme. En calle 3 había muchos liberales como Gregorio Adorno, Rutildo Benítez, De los Santos Navarro, José Domingo Báez, Osuna entre otros. Claro que no todos eran jóvenes pero participaban ya que no había otra organización del partido.
Nadie se atrevía a presidir la organización, el gobierno era muy represivo. Todos sabían de las torturas que soportaban los dirigentes correligionarios de (Yacare´i) Caaguazú. En Campo 9 había “Pyrague” (informante) por toda parte. Ellos le informaban al principio a don Florencio Amarilla y luego a don Gon sobre cualquier intento de organización. Ellos tenían a los sargentos y alcaldes a su disposición para proceder o “corregir” a los “subversivos”. El Club Alón se extinguió por la década del 70. Por eso no hicimos ninguna fiesta liberal (18 de Octubre) hasta 1982.
En la década del 80 hubo una cierta apertura democrática del Gobierno Central por presión de los EE.UU cuyo gobierno se abocaba a luchar a favor de los derechos humanos, solo que las autoridades locales no asimilaban aquello y no lo aplicaban en la zona rural. El 9 de Junio de 1982, con el aliento del Dr. Alberto Ruttia (PLR) quien se apersonó en Campo 9, volvió a aglutinarse los correligionarios del partido. Se convocó a una Asamblea en mi domicilio para conformar el Comité Liberal integrada por 50 miembros. Participaron varias personas pero como siempre nadie quería presidir el Comité. “Sos el anfitrión, el dueño de casa y te elegimos a vos” me dijeron y tuve que aceptar. Yo no tenía tanta preparación académica (2° Grado) y por eso no quería asumir la presidencia, pero en fin acepté y desempeñé el cargo sin ningún problema por dos periodos (4 años). El primer desafío de 1982 fue la organización de la fiesta liberal en 1982. Todos los vecinos colorados y aun los referentes del partido decían que no conseguiríamos permiso. Hablé primeramente con mi vecino, el Sr. Ignacio Fernández, dueño de “Electroluz” quien era Vicepresidente del Club Sportivo Campo 9, pista en donde pretendíamos hacer la fiesta. Luego hablamos con el Pte. don Ramón Garay y no hubo problema. Quedaba superar el escollo más difícil, el temible Alcalde López Villalba. Para sorpresa nuestra había sido que el Alcalde ya recibió la orden desde Asunción para dar el permiso, a través de la intervención del Sr. Germán Acosta, Pte. del Directorio y Jorge Aníbal Duarte, Secretario de Organización. A pesar de eso nos pidió la lista de todas las personas involucradas en la organización, y nos exigió una coima de 5.000 gs. para firmarnos por la autorización. Durante el preparativo se acercó el Sr. Eugenio Giménez, dirigente del Sportivo Campo 9 y quiso impedir la organización. Le explicamos que ya hablamos con el Presidente del Club y todas las autoridades y se marchó desafiándonos que esa fiesta no iba a durar una hora. Llegó la noche y todos los organizadores estábamos ahí con nuestro carnet, cédula de identidad, libreta de salud, registro único, libreta de baja, y hasta fe de bautismo. Tres policías fueron enviados por López Villalba para el “control” correspondiente, el Sgto. Rufo, Ricardo Alderete y un cabo fastidioso y desagradable se disponían a revisar a todas las personas antes de ingresar. Estaba prohibido formar grupo adentro, la polca “18” tampoco se podía repetir tanto. En fin se realizó la fiesta terminando sin ningún incidente. Esta fiesta fue un símbolo del resurgimiento del Partido Liberal en Campo 9.
Después de la presidencia del Sr. Mariano Peralta, se renovaron el Comité y la dirigencia estuvo presidida por Vidal Peralta, Ramón Ramírez, Gudelia Mercado, Toribio Martínez, Pedro Pablo Mareco y actualmente (2006) preside el Sr. Ramón Paredes. En la conformación de la primera Junta Municipal (1982) presidida por don José González no hubo ningún referente de la oposición, todos eran de la ANR. En el 2° periodo con don Luís Perruchino (1986) ya se incorporó a dos personas, don José Domingo Báez y Mariano Peralta.

Abundio Centurión: Llegamos en Zanja Pypuku en Junio de 1956 de Sta. María distrito de Encarnación. Los lotes eran fraccionados por manzanas. Por ejemplo Primera Línea con calle 2 formaba la Manzana I y Calle 2 con Calle 3 formaba la Manzana II y así sucesivamente hasta Manzana VIII que queda en Calle 9. Al principio cada lote de Calle 2 tenía una dimensión de 25 has. I (250 de frente y 1000 de fondo). Nuestra mudanza de tan alejado lugar, más que una aventura fue una drama. Salimos con la poca mudanza (cargado en bolsa) hasta Asunción donde conseguimos una recomendación del Ing. Ignacio Villalba, alto funcionario de IRA (IBR). La recomendación iba dirigido a Don Dionisio Cardozo, Jefe de IRA de Caaguazú. Dicho funcionario nos destinó a este lugar. Nos indicó que el terreno disponible era el Lote N° 38 de la Manzana I Colonia Gral. Stroesner Zanja Pypukú que adquirimos a 630 gs. la hectárea que debíamos pagar en forma anual durante 5 años, es decir cada año 3150, totalizando 15750 Gs. por las 25 has. Partimos de Caaguazú gracias a un mennonita que se fue de compra en ese lugar. Nos trajo hasta Campo 2 y de ahí a pie en busca del terreno que compramos. Casi cada lote ya estaba ocupado aunque también se volvía a abandonar a los pocos meses por que no aguantaba “la vida de tarzan” Algunas familias que vinieron aquel año y permanecieron son la familia Florenciañez, Garcete, Ayala, Bogado. En Maracaná la familia Chaparro, Lezcano, Ojeda, etc. En Primera Línea; la familia Britez, López, González, Balbuena, Gómez y otros. Cada uno hacía su parte para la apertura de la calle. Creo que en 1962, el IBR a través del Ministerio de Agricultura envió una niveladora que trabajó por una semana y los vecinos colaboraban para mantenerles a los empleados. Don Abundio fue empleado del Aserradero de Mburica donde ganaba 90 gs. por día En cuanto a lo deportivo, señaló que conformó el primer plantel de jugadores del Club Forestal fundada en 1957. Juntamente con Manuel Britez, Juan B. Britez, Ta`iro Torales, José Molinas, Eradio Benítez, Torres, Antonio González, Andino Villar, Blas Ayala, Gerardo Fernández y Ledezma de Calle 7. Contrajo matrimonio con Concepción Barrios (Ña Conchita), conocida y respetada comerciante del mercado cárnico quien no escatimaba ningún tipo de trabajo, realizaba tareas que realizaban los varones sin ningún inconveniente.

Simeón Ayala: Corría el año 1956 cuando llegamos en Zanja Pypuku desde Caballero, departamento de Paraguari. Entre los espesos bosques, los funcionarios de IBR habrían bosquejado la picada cada 2 mil metros para separar una manzana de otra y colocaron un mojón cada 250 metros. Aun se utilizaba el antiguo trayecto que unía Caaguazú con Puerto Franco. Existían algunos caminos que iban a Yacú y Ka´a y, hoy Sto. Domingo de Guzmán. Antes de llegar los años 60 los pioneros fundaron la Escuelita de Maracaná, dos oratorios (Virgen de Caacupé y Sdo. Corazón de Jesús), el Club Forestal y se constituyó la subseccional con don Florencio Amarilla y en Calle 3 con Abraham Zarza. Esto era para gestionar cualquier cosa y reprimir a los liberales. El año 1956 fue muy difícil para los pobladores de Zanja Pypuku, pues carecíamos aún de productos agrícolas de primera necesidad (mandioca, maíz, poroto, etc.) porque todos los pobladores eran nuevos (a excepción de don Mereles y Shoma). Pero gracias a Dios, -como pasa hasta ahora-, los pobladores de Calle 3 siempre suministraba a la gente de Campo 9 con estos productos. La carne se traía de Pastoreo y rara veces de Calle 4. Pero lo positivo de Zanja Pypuku es que había mucha demanda de obreros, se necesitaba personal para el destronque por la construcción de la Ruta 7, ahí se pagaba a 70 gs. por día y otros ganaban por metros cuadrados. Varios aserraderos (Campo 8, Campo 9 y Mburica) necesitaban de empleados. Creo que este factor convertía a Zanja Pypuku en punto de referencia para llenarse de gente formándose el pequeño pueblo. Los 24 o 25 has. que se compraban se volvía a dividir en dos quedándose la mayoría con 12 has. Las pocas actividades juveniles se realizaban en el domicilio de don Trinidad Ortigoza.

Salvador González: En diciembre de 1956 llegamos en 1° Línea. En aquel entonces parecía impenetrable, sin embargo no era bosque natural virgen. Los buenos maderamen como cedro e Ybyra pyta, desde muchos años o décadas atrás estaban siendo extraídos irracionalmente para llevarlos en los aserraderos de los mennonitas o hacía el Brasil. Tuvimos que enfrentarnos con algunos rolleros para dejar algunas de estas especies. Ellos decían que tenían autorización de tal o cual seccional o del mismo IBR. En el lote N° 14 había una planchada o lugar donde se amontonaban los rollos. Varios son los que se dedicaban a estos. Entre ellos están Chicopetti, David y Enrique Riger, Cardozo, y muchos más. Mi hermano Eliecer, era reconocido por su conocimiento de las plantas medicinales que le convirtió en médico naturalista. Además le gustaba la organización y se le encomendó el cargo de oficial de Compañía. Recorríamos las compañías aledañas como Ka´a´y donde vivían buenos amigos como Cayetano Mareco, Antonio Duarte, León Barrios y Ramón Gauto.

Abel Florenciañez Vargas: Soy uno de los pioneros de la nueva Colonia loteada por el IBR en 1956, por eso tuve el privilegio de adquirir el tercer lote ubicada sobre Calle 2 entrando desde la Ruta 7. Cercano a mi lote se ubicaron mis parientes como José de la Gracia, mi suegro Francisco Ojeda, mi cuñado Soilo Ojeda. Llegamos de Escobar en Mayo de 1956 cuando se realizaban los trabajos de apertura de picadas y terraplenado de la Ruta 7. Don Cristóbal Mereles y Alfonso Zarza fueron contratistas particulares para los trabajos (balos, corpidas, etc.). Se pagaba por día o por metros cuadrados. También me alisté para este trabajo. En dicho lugar encontramos a varios conocidos (ore valle gua) tanto soldados como estopadorista quienes eran de Piribebuy. Como fui ex combatiente de la Guerra Civil del 47 (Jinete de Caballería) me ayudó para participar en algunas actividades políticas que como se sabe, era obligatorio. Siempre fui Miembro de la Subseccional Colorada y fui veedor de mesa para la reelección de Stroessner en febrero de 1968 cuando en Pastoreo Juan Avalos era Pte. de la Seccional.

Pelagio Frutos: (Maracaná): A igual que mucha gente de Maracaná, vinimos de San José de los Arroyos en 1957. La mayoría de los pioneros ya fallecieron. Los que viven aún son los señores Gudelio Chaparro, Ernesto Cano, Víctor Ojeda, Ramón Velázquez, la viuda de Teresio Lezcano entre otros. Mi cuñado Víctor Vera se adelantó en este lugar en 1956 para cerciorarse si aún había algún lote disponible. El nos comentó que había aún alguna propiedad a una legua de la antigua picada anterior a la Ruta 7. Cuando él vino para la exploración, tardaba mucho tiempo por el camino por que debía dar la vuelta por Mbocayaty Villarrica por la inexistencia de la ruta que conecta la ciudad de Cnel. Oviedo con Caaguazú a causa del miedo a los indios Guayakí (Ahora Parque Guayaki) porque corría la versión de que se alimentaban de carne humana (caníbales). Mi cuñado nos comentó que el Mixto que venía de Mbocayaty solo venía hasta Toro Blanco y que ahí debían esperar hasta dos o tres días para venir con algún mennonita hasta Estancia Sta. Lucía o Campo 2 y llegar a pie a Maracaná. En Zanja Pypuku, tanto don Cristóbal Mereles como Don Gerónimo Denis en el copetín Ju´i ry daban alojamiento a los colonos recién llegados. Don Florencio Amarilla sabía cual era el lote disponible por que tenía contacto con la gente de I.R.A. (luego IBR). Cuando Mini Estigarribia, funcionario de IRA venía por este lugar se hospedaba en su casa y por eso habrá ganado su confianza. En la década del 70 fuimos beneficiados con el préstamo (445.000 gs.) de Banco Mundial Proyecto 509PA para adquirir animales (lecheras) y herramientas de labranzas que retiramos y pagamos en cuota de 10 meses en el BNF de Caaguazú. En Maracaná, igual que Zanja Pypuku había casi todo. El oratorio ya estaba terminado para fines del año 60 en la casa de Toribio Delgadillo donde oficiaban de celebrantes varias personas como Simeón Cardozo, Jorge Segovia, Celestino Franco, Roberto Ojeda entre otros. Raras veces venía el Pa´i Jesús y Ramoní. Tampoco faltaban los músicos como Juan Segovia y Lucas Acuña que además de ser un excelente guitarrista se dedicaba también al servicio de Taxi, por eso era conocido como “Taxi Maracaná”.

Clementino Garcete: En 1957 llegaron numerosas familias provenientes de Escobar, departamento de Paraguari. Don Mamerto Garcete, José de la Gracia, Soilo Ojeda, Abel Florenciañez, Froilán Torales, José Molinas son algunos de ellos además de “vallegua” casi todos son parientes. Fundamos un club (Forestal), una capilla (Virgen de Caacupe), y en 1959 una escuela primaria en donde fui el primer maestro. Fueron también docentes Olinda Torales, Celsa Duarte, Matilde, Dora Cano, Irene Balbuena, y Martín todos en forma voluntaria. Recién en 1965 se consiguió el rubro. Algunos ex alumnos de esa Escuelita fueron María de Jesús Domínguez, Antonio Rotela, Roberto Torres, Rufo Aguilera, entre otros. Don Trinidad Ortigoza fue un asiduo colaborador de aquella desaparecida Escuela.
Por otra parte, durante la década del 60 y 70, los que teníamos afinidad al Partido Liberal o peor aún si nos atrevíamos a trabajar por el partido, sufríamos toda clase de persecución de los oficiales de compañía o Subseccionales y principalmente de los alcaldes o subalcaldes. Era imposible realizar cualquier reunión para mejorar las calles, la canchita, el oratorio o lo que sea porque pensaban que éramos subversivos o comunistas. En Campo 9 había “pyrague” por toda parte. Los alcaldes siempre sabían hasta la mínima cosas que se hacían, hasta qué radio emisora se estaba escuchando. En una oportunidad, 20 personas fuimos detenidos y llevados presos en la Comisaría de Pastoreo con la excusa de realizar –supuestamente- reuniones clandestinas. Si no fuera por la oportuna intervención de don Cristóbal Mereles íbamos a ser transferidos a “Investigaciones” en Asunción.

Honorio Romero: Nacido en Piribebuy el 21 de Noviembre de 1922 donde realizó sus estudios primarios. Fue otro de los tantos pioneros de Zanja Pypuku – Maracaná. Luego de 3 días de partir de su pueblo natal llegó en el nuevo asentamiento fraccionado por el Instituto de Reforma Agraria –IRA- (luego IBR) el 22 de Julio de 1958. En la entrevista realizada en el año 2003 nos comentó que cuando llegó con su familia ya estaban asentados varios “loteros” como don Gerónimo Denis, don Ojeda, Don Abel, Don Mamerto, don Cristóbal Mereles, Shoma y otros tantos pero el lugar parecía despoblada ya que las viviendas estaban distanciada una de otras y toda la gente incluyendo las mujeres y criaturas trabajaban en el desmonte u ocupándose en sus respectivas fincas. Al principio todo parecía tranquilo, se notaba mucha unidad en la compañía Zanja Pypuku, cada propietario realizaba los destronques frente a sus propiedades para abrir la segunda calle de la nueva Colonia Gral. Stroessner (Calle 2), se habilitó una Escuela en la propiedad de don Juan Benítez. En 1959, se creó la subseccional N° 4 de Zanja Pypuku dependiente de la Seccional Colorada de Caaguazú presidida por don Heriberto Peralta cuya presencia física imprimía autoridad y temor. En la nueva Subseccional se le bautizó a don Florencio Amarilla como presidente y a mi me cupo desempeñar el cargo de Secretario. Varios colorados se identificaron con esta organización entre ellos don Trinidad Ortigoza, don Pablo López, Mauricio Espínola, Saturnino Rotela entre otros. Luego de esta aparente unidad vendrían persecuciones. Los liberales fueron perseguidos salvajemente, muchos de ellos fueron llevados presos en la Alcaldía de Pastoreo por que hubo rumor de que estaban reuniéndose, lo cual estaba totalmente prohibido. La propiedad de Gerónimo Denis también fue objeto de invasión ya que él no tenía respaldo político por ser liberal, hubo peleas e inclusive asesinatos simplemente por no pertenecer al partido de Gobierno. En cuanto a la religión, algunos mennonitas como Ernesto Funk predicaron la Biblia, la Palabra de Dios y fui uno de los primeros en recibir esta doctrina. De ahí en más mi familia y otros hermanos de Primera Línea fueron perseguidos por su creencia. Mis hijos fueron recriminados y castigados en la Escuela por sus propios maestros. Por el camino debían correr hasta llegar a su casa y en una de las corridas cayó al suelo fracturándose el brazo. No había médico especialista, y a causa de ello una de mis hijas de apenas 2 años y seis meses falleció. Tampoco existía cementerio para el entierro. Creo que don Casimiro Vega con don Bogado de 1° Línea donaron partes de sus propiedades para el camposanto. Hoy día, las persecuciones ya no existen como aquellos tiempos. Los evangélicos gozan de una libertad plena para vivir su fe y hoy día casi llega al 50% de la población de Dr. Juan Eulogio Estigarribia.

Wildo Bogado: Dos años antes del loteamiento de Zanja Pypuku, es decir en el año 1954 mis padres realizaron la mudanza en el lugar que ahora es conocido como Colonia Florida o Florido. Dicen que el traslado (a pie) les llevó varios meses porque se desplazaron con muchas cabezas de animales vacunos. Florido era propiedad del Sr. Ángel Torres Pérez. En el 58 volvimos a trasladarnos en Zanja Pypuku. Mi abuelo Simón Villasanty tenía un pequeño almacén. La urbanización empezó en Yby hû y sobre la ruta 7 con la invasión del Lote 33. Ante de emerger el núcleo urbano dicho lote no era bosque como alguna gente exagera, más bien era un estero pantanoso con hermosas lagunas que iban secándose con las canaletas o balos que se cavaban y con la cantidad de “cantillo kué” que se tiraban ahí de los aserraderos que habían en Zanja Pypuku desde el inicio de su poblamiento. En la altura de Ybyhũ (hacía la ruta 7) había gran cantidad de plantas de Ybyra`oví y karaguata. Al otro lado ya empezaban los espesos bosques que se observaban hasta casi finales de la década del 80. En la actividad política me inicié aún siendo muy joven como tesorero de la Subseccional con don Hilario González. En el 81 se creó la Seccional en Campo 9. Ocupé el cargo de Pte. de la Seccional en el Periodo 92/96. Durante mi presidencia se culminó con el local partidario denominado “Sinecio Estigarribia” en honor al abuelo de Dr. Hugo Estigarribia, descendiente de Dr. J. Eulojio Estigarribia.

Fidelina Mareco Viuda de Moreno: Hija del pionero Gerardo Mareco (1° Línea) y viuda de quien en vida fuera don Martín Moreno (+) más conocido como Martinshi. Ella comentó que sus padres, tíos y cuñados son oriundos de Ybycu´i y desde que llegaron en 1° Línea en 1958 se preocupó por la organización de la Colonia. Comentó que el IRA (IBR) no habilitó ninguna institución en la manzana I, II y III como tenía la obligación de hacerlo en un nuevo asentamiento que superaba los mil habitantes. Como esto no se hacía y ya pasaba 5 años, la población empezó a preocuparse y habilitó tanto en Calle 2 como en Primera Línea modestas escuelitas. Como mi hermana Pabla Mareco realizó algunos cursos de la secundaria, se responsabilizó de enseñar gratuitamente junto con otros voluntarios. El local también se usaba para realizar celebraciones eucarísticas con la presencia del Pa´i Ramoní y Pa´i Luís”.
Por otra parte comentó que su finado marido fue el Secretario de la primera Junta Parroquial presidida por don Eladio Cámeron, administrador del aserradero Record. Su trabajo consistía en percibir algunos impuestos, tasas, vender chapas. Todo el importe recaudado debía depositarse en la Municipalidad de Pastoreo. Este cargo desempeñó hasta que el titular se trasladase nuevamente a Asunción. Sostuvo que en aquellas épocas imperaba la “Ley del Mbarete” y como ejemplo manifestó que un conocido político seccionalero de Campo 9, con el respaldo del Alcalde Dionisio Ríos Martínez atropelló su domicilio llevando todas las documentaciones de la Junta. Finalmente comentó que don Martín Moreno cooperó para la habilitación del Antelco contactándose para ello con don Feliciano Duarte (Ex Delegado de Gobierno), y luego alto funcionario de dicha entidad en Asunción. Participó activamente también en el proceso de distritación en donde propuso que Campo 9 sea denominado “Padre Fidel Maíz” nombre que no fue considerado porque el Sr. Mario Addo Benítez, Secretario de Stroessner hizo prevalecer su idea de designar al nuevo distrito el nombre de su compadre Sr. Eulogio Estigarribia.

Ramón Alvarenga (Kalaino): A la edad de 21 años se produjo mi llegada en Zanja Pypuku llamado también Maracaná. Era el año 1959 cuando mis tíos (Alejandro Velázquez y Eva Torales) me acogieron en su casa. Mis familiares (padres Alejandro Alvarenga y Pastora Torales de Alvarenga y 14 hermanos llegaron en 1962). Somos oriundos de San José de los Arroyos. En aquellos tiempos no existía calles sino dos picadas independientes uno de otros (1° Línea y Calle 2). La conexión se hacía por los senderos de los lotes, entre espesos bosques, la ruta aun era terraplenada pero para el trabajo del asfaltado ya estaban apostados en el Km. 213 varios obreros civiles y militares del Comando de Ingeniería y Batallón de Zapadores N° 1 “Gral. Elizardo Aquino” en un galpón o rancho construido para campamentarse. Ese lugar todos conocían como “Zapador”. En torno a ello, se reunían varios vendedores y comerciante como don Froilán Orrego, don Martín Moreno, don Gabriel el yerno de don Gerónimo Denis, don Villasanty y posteriormente se sumó don Gon. El interés suscitado en este lugar traería problemas entre ellos posteriormente. Las autoridades que debían dirimir los inconvenientes y gestionar cualquier proyectos eran los “auténticos colorados” siendo en aquel momento su dirigente principal don Florencio Amarilla quien era respaldado por el temible Heriberto Peralta Báez de Caaguazú. Pastoreo aún no se distritaba pero ya sonaba fuerte los nombres de Don Cevero (Ceferino Rodríguez), Eugenio Notario entre otros. Si alguien tenía intención de adquirir un lote o solucionar problemas referente a ello era obligatorio acudir junto a don Dionisio Cardozo en Caaguazú, Miní Estigarribia de Oviedo o en el IBR de Asunción. En cuanto a educación se habilitó una escuelita en 1° Línea en 1961. Fue inaugurada por Don Heriberto Peralta. Ahí ejerció mi cuñada Elida de Estigarribia con un rubro que trasladó de San José y otro pagado por la Seccional de Caaguazú. Por otra parte; como músico te puedo comentar que los acontecimientos, pasatiempos y demás actividades se realizaban al compás de la guitarra por la inexistencia de radiograbadores en esa época. Por último, tuve el privilegio de ser designado como uno de los 5 integrantes de la primera Honorable Junta Municipal en febrero de 1982.

Víctor Lomaquis (1° Línea): Nos instalamos en el Lote N° 18 LN de la Manzana I, 1° Línea en el año 1959 junto con mi hermano Valentín Balbuena (apellido materno). La picada de 1° Línea era mejor que la de Calle 2 ya que era lindero con la Colonia Sonmerfeld (En el año 1967, esta parte fue adquirido por los norteamericanos quienes le llamaron Colonia Luz y Esperanza). La explotación de rollos era intensa, los rolliceros abrieron senderos por donde penetraban. Casi paralelamente a la invasión de lotes N° 33 de Gerónimo Denis se invadió también la propiedad de Enrique Riger (entrada a 1° Línea) efectuada por 650 personas quienes permanecieron en el lugar durante 4 meses. El Dr. Juan Manuel Frutos manifestó a los invasores que se escucharía sus reclamos pero algunos días después de esta promesa se ordenó un violento desalojo. Policías y militares realizaron el procedimiento quemando los ranchos construidos y motosierra en mano destruyeron cuanto encontraba en el lugar. Los dirigentes Ramón Alvarenga (Kalaino) y Vicente Torales fueron apresados por un breve tiempo. Finalmente comentó que todos los colorados tenían la obligación de ir a votar en Caaguazú. El viaje era a pie por la casi nula existencia de vehículos. El control realizaban los oficiales o comisario de compañía y el Pte. de la subseccional. Dos elecciones se realizaron en aquella época. Por la presidencia de la República y por la Seccional de Caaguazú, es decir por Heriberto Peralta y por Stroessner, no había opción. Varios indígenas también fueron empadronados y forzados a votar. Ahí nació la famosa hurra “Heribeto Chi Perata No” que los mbya equivocadamente vitoreaban en vez de “Heriberto Sí otro No”.

Froilán Orrego: Era el año 1959 cuando llegamos junto con mis hermanos a este pueblo procedente de Atyrá - Cordillera. Como Ex combatientes de la Guerra del Chaco tuvimos ciertos privilegios en conseguir las tierras, debía ser gratuito para los que tenían 7 hijos menores y para los ex combatientes pero nunca fue tan así. Siempre a mi me gustaba más los almacencitos, por eso mandé hacer un carro rodante para instalarme en el Destacamento Militar conocido como “Zapador” en el año 1963. Pedí permiso a mi ex camarada y Lisiado de la Guerra “Don Gerónimo Denis” para instalar la casilla rodante en dicho lugar. Para ello me pidió cierta suma a la cual accedí sin ningún inconveniente. Todo se realizaba bajo palabra, nada de documentaciones. Posteriormente me exigió que abandonara el lugar y fue ahí que empezó un largo problema conocido como la “Invasión del Lote 33”. No fue mi intención perjudicarle. Sin embargo mucha gente con y sin tierra aprovechó la situación y empezaron también a penetrar sin permiso a dicho lote, tanto sobre la ruta como en Yby Hû. Finalmente solo una persona sacó provecho de esta circunstancia y se enriqueció con ella. Toda la gente de Campo 9 que haya vivido en la década del 60 y 70 sabe quien es la persona que se hizo compadre de todos los manguruyuces. No hace falta que te mencione su nombre, pues los lectores sabrán reconocer por quien me estoy refiriendo.

Francisco Peralta: Fui uno de los tantos Escobeños que se trasladó en este lugar a fines de la década del 50 en busca de mejores horizontes. Por ahí corría el rumor de que en Alto Paraná (así se llamaba a esta región) una planta de mandioca podía alimentar a toda una familia, que el maíz medía 3 metros y todo eso y la verdad es que había grandes diferencias respecto a nuestro “valle”. Pero resulta que al principio no había nada, ni alimentos, ni camino, ni iglesia, ni escuela, ni una aspirina. En 1960 se empezó a enseñar a leer y escribir a los niños en mi domicilio y luego se hizo dos aulas en el predio de don Marciano Méndez. Venía una maestra de Sta. Elena cuyo nombre era Celsa Duarte y varios voluntarios que se alternaban constantemente ya que no había rubro. Posteriormente vino con su rubro Ña María, luego Ña Adolfa. Su marido, don Samaniego era reconocido por los alumnos porque les “corregían” y más aun cuando le llamaban “cure cangalla”. En el 61 por ahí se habilitó la Capilla Sagrado Corazón de Jesús en donde fui catequista por muchos años. También lo eran la familia Ayala y Mareco. Luego dejé porque se cambió el catecismo y no me gustaba el actualizado. En aquellos tiempos había mucho control, los policías hacían su recorrida y todo el mundo tenía miedo. Había un militar de apellido Matto Godoy que también hacía su recorrida preguntando si no había problema con “voz de mando”. A pesar de todo igual había crimen por que a mi hermano Juan Pablo Peralta lo asesinaron en el año 1961 y se tuvo que hacer algún “ajuste de cuenta”. En cuanto al deporte fui jugador en el Club Forestal y 3 de Febrero, salimos campeón en una oportunidad. Otra cosa que me acuerdo fue cuando Stroessner vino en Caaguazú en febrero de 1962 para entregar títulos provisorios. Todos teníamos que ir para desfilar enfrente de él con algún producto agrícola en la mano, quien no conseguía medio de transporte se iba a pie.

Juan Manuel Benítez: La forma de llegar a Zanja Pypuku a fines del año 50 y principios del 60 era por camiones militares del Comando de Ingeniería –responsable por la construcción de la ruta-. Posteriormente ya entraban algunos colectivos como Tupi Guaraní o Yguazu. No había tantas viviendas pero bastante población ya que cada familia contaba con numerosos miembros incluyendo los tovajo (cuñados) y otros parientes que formaban parte de la extensa familia. Los viernes y sábados a la noche siempre se realizaban alguna actividad musical en donde además de las guitarras no faltaban las mujeres y la caña. Había plata por que los empleados de los aserraderos cobraban semanalmente. Mi hermano y otros parientes trabajaban en el aserradero de Mburica desde el año 1959. Yo trabajé ahí en el año 1964. Los domingos se realizaban las celebraciones en algunos oratorios de Calle 2 o en la propiedad de Casimiro Vega. Otra cosa de la cual me acuerdo en este momento es que los padres que tenían hijos mellizos se disputaban por presentarlo al Sr. Juan Manuel Frutos para tratar de ligar algún beneficio.

Gilda Cáceres: (Maracaná) Fui la cuñada de Florencio Amarilla, el primer Pte. de Subseccional de Zanja Pypuku. El era de Santa Elena departamento de la Cordillera. Se casó primeramente con mi hermana Matilde Cáceres con quien tuvo 4 hijos varones (Oscar, Narciso, Carmelo y Juan) y luego con Clementina Ojeda. Se llevaba muy bien con mi papá Elizandro Cáceres que era su suegro con quien trabajó en extracción de esencia Petigreen y ambos gustaban de la política. El también participó en la invasión del Lote N° 33 del cual dice la gente que “Karai Gon” compró de don Gerónimo Denis en Clorinda. El lugar donde ahora esta la comisaría era de mi cuñado Florencio Amarilla que luego cedió para la Alcaldía. En 1958 era serio las cosas en Maracaná, el almacén tenía don Teresio Lezcano pero no es como ahora que te daban como pedías las cosas, por que decía que tenía que alcanzar a todo y que debía surtirse después de 6 meses recién. La gente de Yhovy, (Raúl A. Oviedo) Guahory o Ñambiara venían por el bosque por que no se abría aun la ruta en ese lugar.

Carmen Matto de L. (En compañía de su esposo Nestor Leguizamón). A igual que mi tío José, llegamos en Campo 9 en 1964, la construcción del asfaltado estaba en su fase terminal. Varios militares estaban apostados frente a su campamento (zapador) en el Km. 213, frente a la vivienda de don Pedro Friesen (Shell Campo 9). Algunos decían que eran funcionarios del Control Fiscal, pero más bien creo que eran agentes de la Dirección de vialidad quienes determinaban si era conveniente clausurar la ruta o no. Aponte y Chirife eran dos de los funcionarios permanentes que se desempeñaban en ese lugar. Desde muy temprano mi tío Hilario y tío José (González) se relacionaban con varias personas de la comunidad y aun con otras personalidades de Asunción cuando estos por casualidad llegaban en los restaurantes. El Bar Continental se llamaban antes “Los Choferes” y mi tío Hilario tenía “Bar la Reinita”. Una de las autoridades que se preocupaba por el destino de Campo 9 era el Delegado de gobierno Jorge Sebastián Miranda quien fue el compadre de Tío José. Una de las primeras gestiones que realizó mi tío fue la instalación del Antelco en el año 1965. Los mennonitas estaban bien interesado en este tema para comunicarse con sus familiares en Canadá, don Pedro Friesen hizo casi todo para que se concrete este proyecto. En 1965 se instaló una cabina y al año siguiente se instaló a 4 personas para su línea telefónica pero todas las comunicaciones fueron realizadas vía operadora. Fui la primera funcionaria de esta institución. En Campo 9 había mucha tranquilidad en la década del 60 y 70. El arroyo “Zanja Pypuku” (Hoy La Esperanza) era hermoso y tenía un chorro en donde todos se iban a refrescar los fines de semana. Nadie podía cruzar desde la ruta internacional al otro lado a causa del pantano. Don Francisco Ojeda fue el primero que loteó su propiedad. El “Ybyhũ” como la gente le llama hasta ahora era un esteral de donde pululaban aguas de todas partes. Seguro que en el subsuelo de ese lugar hay mas cantidad de madera que cualquier aserradero pues los pobladores colocaron como pequeños puentes. En ese sentido, era don José Zárate el principal benefactor.
Por otra parte, don Nestor Leguizamón manifestó que integró la Comisión Pro Construcción de la Iglesia cuando ésta era presidida por don Hilario González. Se desempeñó como Tesorero y acotó que dicha comisión, en un año pudo reunir 125.000 gs. Agregó que el Sr. Hilario González era prolijo en la adquisición de materiales. Tenía mucha ambición, quería solo lo mejor y una Iglesia mucho más grande de lo que fue construido. Con el dinero recaudado se trajo 11 cargas de piedra negra de Minga Guazú que sirvió de base de la Iglesia. Lamentó que haya fallecido sin ver la obra culminada y a la cual tanto se empeñó. Dijo que después se conformó otra comisión pero la familia Leguizamón siempre siguió apoyando este emprendimiento. Ya a inicio de la década de los 90 se amobló la Iglesia y cada familia debía adquirir un banco de la cual tampoco estuvo ajena la familia agregó finalmente.

Ñata i: 1965 fue el año de nuestro éxodo en Campo 9. Desde el principio me involucré en las organizaciones existentes en la comunidad tanto en lo político, religioso, educativo o deportivo. En cuanto a lo religioso te puedo comentar que hasta principio de los años 70 se realizaban las celebraciones religiosas en el predio de don Casimiro Vega o los Oratorios Virgen de Caacupé o Sagrado Corazón de Jesús con la asistencia esporádica del Pa´i Ramoní y posteriormente el Pa´i Jhu (Isidro). Creo que en el mismo año en que se abrió la Escuela 727, la gente también empezó a preocuparse por el oratorio y se adquirió el terreno del Sr. Francisco Ojeda creo que por 150.000 gs. y se construyó un oratorio de madera que al principio se llamó “Virgen de Fátima”. Don Hilario fue el que encabezó dicha organización pero todos cooperaron. Entre ellos se puede mencionar a don Ramón Garay, Avelino Giménez, Eugenio Giménez, y muchos otros.
Aproximadamente en 1978 empezó a madurar la idea de construir un gran templo igual al de Pastoreo. Es que alguna gente se molestaron por que los recursos, sea financiero o humanos, se destinaba para la construcción de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús de Juan Manuel Frutos. Además del dinero, muchas personas fueron llevadas por los Pa´i para trabajar en esa construcción.

En 1979 se conformó una comisión Pro-Construcción y fue designado al Sr. José González como Presidente, luego se renovó y quedó a cargo de su hermano Hilario y posteriormente me cupo a mi ocupar este cargo. La comisión estaba integrada por varias personalidades de la comunidad como don Pichu, Martinshi y su esposa, Ña Lau, Ña Nina, Martínez Tyvyta, Ña Dominga, el Sr. de Casa Richard, don Simeón Ayala, Brígido Ferreira, Giménez i, entre otros. Para la construcción se formó varios grupos encabezado por un albañil profesional. Entre ellos estaban don Avelino Giménez, don Modesto Giménez, Eugenio Giménez, Venancio Rojas, Crisotomo Mercado, Oscar Ojeda, Adrián Britez y Ramón Garay.
Al principio, los recaudos de fondos se conseguían a través de variadas actividades como San Juan, Fiesta Patronal de San José con calesita dejaba mucha plata, Bingo, rifas de novillos y aporte voluntario. La Señora Dominga era la que ponía la cara para recoger las contribuciones directas (100 gs.) sea efectivo o en especie. A Veces se le mandaba a la p.....pero ella no le hacía caso a esa gente. Cuando la construcción estaba a media altura se realizó un Proyecto, se le tomó una fotografía y se remitió a Europa. El país austríaco donó 10.000 $.Una parte se utilizó para la renovación de tejado de la Iglesia de Pastoreo y el resto se destinó a la terminación de la Iglesia San José. Desde el momento en que se supo que había dólares, empezaron algunos problemas, la Comisión se desintegró, contrataron nuevos albañiles y se molestaron los que trabajaban anteriormente en forma voluntaria. Apareció en el escenario el Pa´i Portillo quien quiso contratar a profesionales de Pastoreo pero la gente de Campo 9 no permitió eso. Otras de las exigencias de aquel controvertido párroco era que las mujeres no ocupen ningún cargo en la Iglesia porque la Biblia prohíbe ndaje. Paró un año la obra y luego volvió a continuar con la intervención y aliento del Monseñor Claudio Silvero. Algunos memnonitas también habían donado vigas y tirantes. Se compró tejas del dinero de Austria y se pagó a los albañiles y carpinteros y así se culminó el templo de 18 x 25 m que fue inaugurado en mayo de 1988.

Laudelina de Ibarra (Ña Lau): 1966 fue el año de nuestra mudanza en la compañía Maracaná. Somos nativos de San José de los Arroyos. La atención a la salud era un área que le fue privada por mucho tiempo a la naciente población de Campo 9. Apenas había algunos locales de expendió de medicamentos no controlados. Abundaban las parteras empíricas y la tasa de mortalidad infantil era altísima. En la década del 70 hubo una leve mejoría por la habilitación de la Clínica Luz y Esperanza, y la Farmacia de Ruiz Díaz con Luís Perruchino en donde atendía de vez en cuando el Dr. Fernández. En 1980, gracias al apoyo del Sr. Abraham Lowen y con la ayuda de algunos pocos mennonitas que simpatizaban con él se dio apertura al Puesto de Salud. Esto pasó 25 años después del poblamiento de Campo 9. La primera enfermera y obstetra que atendió fue la Lic. Saturnina (Nina) quien también tenía una Farmacia (Los Pinos) en Calle 2. El terreno del Puesto de Salud fue una donación del Sr. José González. En el 81 se consiguió un rubro que fue asignada a la Lic. María Teresa Di Natale quien residía en la casa de la Prof. Nina. Ella estuvo hasta el año 1984 y fue suplida por la Sra. Genoveva de Amarilla. A mi me nombraron en el 81 y me acogí a la jubilación en el año 2005. En el 86 se consiguió el primer médico, el Dr. Isidro Cáceres Marín. En la década del 80 y 90 más de la mitad de los niños nacidos en Campo 9 lo hacían en la Clínica Privada Luz y Esperanza, porque ahí se le proveían de ropitas a las criaturas y comidas a los padres y el precio no era tan elevado. Eso está cambiando últimamente. En el año 2000 se tuvo la mayor cantidad de nacimiento en el Centro de Salud cuando nació 1200 niños/as. La precariedad de los recursos, la falta de medicamentos y más personales de blanco son factores que desprestigia al Centro de Salud local. Los mennonitas volvieron a construir 6 piezas con cama y colchón en los años 90. Creo que fue a iniciativa del Sr. Pedro Penner y la Colonia Sonmerfeld. El Dr. Ignacio Romero hace mucho tiempo que esta como Director pero no pudo conseguir casi nada, hace todo lo que puede pero no convence a las autoridades sobre la necesidad existente en nuestra localidad. A la vista de la gente de cualquier otra ciudad y de la capital, todos somos millonarios en Campo 9 porque dice que están los mennonitas, que hay muchas fábricas o cualquier otra excusa pero se equivocan enormemente. Ojalá que se concrete la construcción del Hospital Distrital cuyo proyecto está a cargo de la Itaipu Binacional y el Ministerio de Salud.

Marcos Eichorm: En Enero de 1967 llegaron las primeras dos familias que fundaron la Colonia Luz y Esperanza. Adquirieron el terreno de 2190 has. que formaba parte de las 44 mil has. de la Colonia Sonmerfeld. Parte de esta propiedad fueron vendidas nuevamente a Lactolanda y al Sr. Siani. Las familias Eichorm y Beachy fueron las primeras en instalarse en la Colonia proveniente de Colonia Bolendam, departamento de San Pedro. A pesar de mi juventud en aquel tiempo, tengo en mi memoria el aspecto que presentaba el pueblito de Campo 9, y las imponentes selvas con frondosas vegetación que rodeaba aun a aquel pueblito. La organización AMA (Ayuda a Memnonita Amish) cooperó para la adquisición de la propiedad en donde inicialmente se proyectó la instalación de un Hospital para leprosos, más o menos igual al del Km. 81. Este proyecto no fue ejecutado pero en su reemplazo se construyó el Hospital Maternal Luz y Esperanza en donde nacen la mayoría de las criaturas de Campo 9 y alrededores. Era muy necesario este Hospital ya que en el Pueblo ni Centro de Salud había y en Campo 2 atendía un médico (Dr. Puts) solamente cada 15 días. Varios paraguayos como el Sr. Alejandro Velázquez, Juan Chaparro y Policarpo López y otras gentes de 1° Línea aportaron su conocimiento y fuerza de trabajo para la construcción de esta Clínica. En la casa de Cornelio Beachy se congregaban la gente para escuchar la Palabra de Dios y en la casa de mi papa (Pablo Eichorm) se impartía las enseñanzas básicas. En el año 1971 se trasladan ambas instituciones en el local actual. Desde el principio hubo acercamiento y cooperación mutua entre “memnonitas americanos” y paraguayos cosa que se sucedió con menor intensidad entre paraguayos y “memnonitas canadienses”. Algunos beneficios que la Colonia aportó a la población de Campo 9 fueron: servicio en el área de la salud, fuente de trabajo, provisión de leches y sus productos derivados, construcción mantenimiento constante de caminos vecinales, reconstrucción de la Escuela 727, construcción de la Comisaría N° 12 entre otros. En la década del 70 en la Colonia había como 30 carruajes estilo europeo que se construían en la Colonia Bergthal. La Colonia Luz y Esperanza se relacionan frecuentemente con el otro grupo de mennonitas-americanos ubicada en la colonia Florida fundada en 1976.

Abrahan Lowen: Mi arribo en Campo 9 coincidió con la llegada de los inmigrantes mennonitas norteamericanos en 1967 que actualmente conforma la Colonia Luz y Esperanza. Con eso se aclara también que no soy parte de los contingentes mennonitas que llegaron de Canadá en 1948. De hecho tengo una ideología diferente a muchos de ellos y principalmente con el sector tradicionalista, quienes se dedicaron a hacer toda clase de persecución contra mi persona. Viví por algún tiempo en Asunción y en el Chaco.
El motivo de mi instalación en este lugar obedece a una invitación del Dr. Smith, director en aquel entonces del Hospital Mennonita ubicado en el Km. 81 (distrito de Itacurubí de la Cordillera), quien tenía la intención de fundar otro Hospital similar en la Colonia Luz y Esperanza. Este Hospital, además de atender a los enfermos de cáncer, lepra y otras enfermedades infectocontagiosas albergaría también a los enfermos mentales o neurológicos, sería un nosocomio que la gente comúnmente llama “asilo”. Este Proyecto llegó a iniciarse con la construcción de tres viviendas donde actualmente vive la familia Siani, pero una reorientación recibida de los benefactores de este Proyecto, se determinó no proseguir con este plan. La disposición consistía en reincorporar a los enfermos mentales a sus hogares y tratarlo en ese lugar en vez de asilarle en un hospital. Sin embargo, la AMA (Amish Mennonita Aid) impulsó la construcción de un Hospital de primeros auxilios que hoy día se dedica casi exclusivamente a la atención prenatal, partos y post partos (Clínica Luz y Esperanza), es decir una maternidad.
Al no concretarse este proyecto, decidí establecer una Holería viendo la demanda de materiales de construcción existente por el inicio de las obras civiles de la ITAIPU. Esta fábrica dio empleo a muchos pobladores de Campo 9. Para el buen funcionamiento de dicha Holería recibí orientación de varios expertos ingenieros de la entidad binacional. Posteriormente, el Ing. Diaz de Vivar, funcionario de la Itaipu alquiló la Holería y siguió funcionando por algunos años más.
En 1970 se inició la construcción de la Escuela Gda. N° 2600 (actual Escuela Básica N° 727), y la Comisión Pro-Construcción encabezada por don José Zarate se acercaron solicitándome la colaboración para la edificación de la Escuela. Le pedí tiempo para responderle. En mi oración le dije a Dios ¿Qué hago con estas gentes? ¡Tu sabes que no tengo dinero para ayudarle!. Lo hice con tanta fe que Él me escuchó. Ya entrando la noche de un verano, cierto vehículo tuvo un problema mecánico frente mismo a mi domicilio (Km. 212). Y como la bendición estaba a mi favor; no había taller mecánico abierto a esa hora en Campo 9. Mi esposa y yo les ofrecimos posada en aquella noche. Eran extranjeros (holandeses) quienes tenían intención de visitar las cataratas del Yguazú. Entablamos conversación en nuestro pésimo alemán (se ríe) y le comenté la necesidad actual de este pueblito. Uno de los ocasionales huéspedes resultó ser el Presidente de la IMO (International Mennonite Organization) y se comprometió a proporcionar la ayuda necesaria para la construcción de la Escuela y eso era solo el inicio de los sucesivos aportes que hasta hoy sigue contribuyendo dicha organización.
Además de ayudar a la comisión a culminar la Escuela que prontamente fue consumida por un voraz incendio (1974). Volvió a donar 2.000 marcos alemán para su reconstrucción. La IMO continuó con su donativo, entre los cuales se puede mencionar la construcción de 4 aulas de material cocido para el Colegio Nacional Campo 9 (construida en el predio de la Esc. 727), dependencia para la Dirección, adquisición de terreno y construcción de 7 aulas para la Escuela Gda. N° 987 “Reino de Holanda” de Maracaná, construcción de aulas en la Escuela y Colegio Nacional de Sto. Domingo de Guzmán y la concesión de las ya tradicionales BECAS beneficiando a diversos alumnos de varias instituciones de la Educación Media e inclusive en la Educación Superior a paliar los gastos invertidos en su educación que desde 1972 hasta la fecha es una constante. Además de la ayuda en el sector educativo la IMO también cooperó con el Centro de Salud y en más de una oportunidad se repartió miles de bolsas de ropas usadas a los pobladores humildes de Campo 9.
El Sr. Abraham Lowen más reconocido como “Don Loide” sin duda fue una “institución” más en nuestra comunidad. Partió rumbo a Canadá en el año 2005 sin que las autoridades locales se molestaran rendirle homenaje alguno.

Eugenio Giménez: En 1967 llegué en Campo 9, este lugar era muy reconocido en San José de los Arroyos, lugar de mi procedencia porque cientos de persona de ese pueblo emigraron a Campo 9. Al principio me instalé en el lugar donde actualmente está la residencia de la familia Perruchino. Trabajé con “Don Gon” en su restaurante y ahí pude notar su habilidad para entablar relacionamiento con las personas y principalmente con los que tenían pinta de ser alguna autoridad.
Don José González encabezó la primera Comisión Pro-construcción del Templo de madera, si no me equivoco fue en el año1970. Por mucho tiempo no estaba terminada. Los integrantes de la comisión hablaron conmigo y con otros constructores para realizar la terminación y así lo hicimos. Creo que esa Comisión estaba integrada por el Sr. José González, Úrsulo González, Pedro Lezme, Crisotomo Mercado, Leoncio Benítez, Avelino Giménez, don Leguizamón entre otros.
A pesar de que era solo de madera y no tenía gran dimensión, mucha gente colaboraron para la construcción. Una de las actividades histórica que se realizó para recaudar fondo fue un “Torneo de fútbol en horario Nocturno” que tal vez fuera el primero y el último que se hizo en Campo 9. Se instaló varios focos y se utilizó el generador eléctrico de don Gon reforzada con las luces de los pocos vehículos que había en ese entonces. Participaron varios equipos como la de Calle 3 y Torín por ejemplo que venían casi con toda la población para ver la “novedad”. Se recaudó mucho dinero y se adquirió maderamen y chapas que fueron traídos como contrabando del Brasil. En ese sentido cooperaron los agentes del Control Fiscal y no hubo problema para pasar por la Aduana de Ciudad Pte. Stroesssner ni en ningún otro Puesto de Control. Para la nivelación de una parte del terreno se obtuvo la ayuda del MOPC cuyos tractores trabajaban para la compostura de todas las calles de la Colonia General Stroessner a través del Proyecto 509 PA del Banco Mundial. Justo en ese momento los funcionarios trabajaban por la calle Primera Línea. Por la nivelación del terreno adquirido de don Francisco Ojeda tardaron como tres días y a los empleados se le regaló una botella de whisky más el pago por los almuerzos en el Bar Continental.
En cuanto a la construcción del actual edificio de la Parroquia San José Obrero, la primera Comisión fue encabezada por don Hilario González quien era una persona muy soñadora y creía en el progreso de Campo 9. A él no le gustaba el Templo de madera porque decía que el pueblo ya era grande y se merecía algo mejor. En este gran emprendimiento, el grupo de gentes colaboradores fueron más numerosas y si mencionamos solo algunos vamos a tener problemas con los otros a quien no recordamos en este momento. Estaban las autoridades políticas, religiosas, comerciantes e inclusive deportivas. Pero te puedo comentar que los constructores trabajaban por grupo encabezado por un albañil oficial. El Sr. Modesto Giménez por ejemplo conformó un grupo de 10 personas que trabajaba los sábados y/o domingo, la misma cosa el Sr. Avelino Giménez, don Cleto, Ramón Garay, Oscar Ojeda, y yo también tenía mi grupo, pero te reitero que nosotros utilizábamos los ladrillos pero quienes trabajaron para adquirir era la comisión y el pueblo en general. También estaban los carpinteros, pintores, etc. Creo que la Comisión Pro Construcción misma se renovó cuatro a cinco veces, porque este templo empezó en 1980 y se inauguró en 1988. Finalmente manifestó que existe un Proyecto de ampliación del actual Templo que se inició cuando estaba el pa´i Felipe porque ya resulta pequeño para tanta cantidad de feligreses.

Luís Perruchino Galeano (Con Cuestionario preparado)

1. ¿Desde que fecha te radicaste en esta comunidad? Llegué en el año 1969, vine a abrir una farmacia la que funciona hasta hoy día. La Colonia en aquel momento era floreciente mediante la agricultura, ganadería y explotación forestal.
2. ¿Quiénes ya estaban viviendo en esa época? El Sr. Cristóbal Mereles, Cristóbal Bogado, Sr. José Zarate, Sr. Marcelino Díaz, Sr. José González, Sr. Celso Portillo, Sr. Martín Velásquez, Sr. Antonio Legal, Sr. Antonio Duarte, Sr. Julio Velásquez, Sr. Eugenio Jiménez, Sra. María Ramírez, Sr. Nestor Leguizamón, Sr. Marcial Irala, Sr. Arnulfo Bogado, Sr. Eleuterio Díaz , Sr. Absalón Aguilera , Sr. Alejandro Burgos, Sra. María de Diaz , Sra. Conchita de Centurión, Sr. Hilario González, Sr. Juan Chaparro, Sr. Mariano Peralta, Sr. Alejandro Alvarenga. Los memnonitas Abraham Lowen, Peter Friesen, Jacob Gunther, Jacob Buller, Sr. Neufeld, Sr. Aarón Gunther, Sr. Schoerer, Sr. Ens, Sr. Hildebrand, entre otros.
3. ¿Quienes eran algunas autoridades o líderes del momento? El Pdte. de la Subseccional Colorada el Sr. Froilan Orrego y el oficial 2º. Dionisio Ríos Martínez y el Sub Alcalde Petronilo Benítez.
4. ¿Recuerdas algunas anécdotas que vivió? Una anécdota difícil que he pasado en mi profesión fue cuando el Sr. Cristóbal Bogado sufrió un infarto y ya sus familiares lo lloraban y daban por fallecido, pero como farmacéutico tuvimos la suerte de reanimarlo y logró vivir algunos años más, pues en ese entonces no había médicos en el lugar.
5. ¿Que Instituciones funcionaban en la compañía? La Alcaldía, la Escuela y la Antelco.
6. ¿Que calles y compañías ya existían? Existían en ese entonces: Calle 2, Primera Línea, Compañía Maracaná, Colonia Sonmerfeld, Bergthal, Luz y Esperanza, Compañía Torín, La Virginia, José Domingo Ocampos y Alegre.
7. Mencione algunos negocios que existían. Estación de Servicio Shell, Heladería Campo 9, Casa Gunther, Taller Mecánico Bulher, Taller Mecánico John Dick, Comercial Altona, Farmacia San Luís , Almacén El Baratillo, Almacén Ña María, Fábricas de ladrillos Lowen, Restaurante Paita Dick, Bar Duarte , Bar Lo Mitã y Bar la Reinita
8. Que actividades Culturales se organizaban en aquel momento? Se organizaba las fiestas de los clubes deportivos y las comparsas en época de Carnaval.
9. ¿Existían algún Puesto de Salud en la localidad? El Centro de Salud recién se habilitó en 1980, anterior a eso la salud pública más cercana se encontraba en la ciudad de Pastoreo.
10. ¿Cuál era la actividad deportiva? El Club Forestal, Sportivo Campo 9, 3 de Febrero y Maracaná fueron los clubes existentes en la década del 70.
11. Mencione algunos aspectos de la época – referente a:

 Salud: El predio del Centro de Salud fue donado por el Sr. José González y la construcción del puesto de Salud se debe en gran parte al Sr. Abraham Lowen y el Ministerio de Salud. El Sr. Jacob Henry donó dinero para la construcción de 6 piezas con sus respectivas camas. El equipamiento fue donado por el Ministerio de Salud. Una casa para la residencia de los médicos Cubanos fue construida por la municipalidad durante mi gobierno. El Hospital Sonmerfeld de Campo 2 atendía también a los ciudadanos paraguayos.
 Medios de Comunicación y Transporte: Para comunicarnos telefónicamente disponíamos de la Antelco, y los transportes públicos de pasajeros fueron las Empresas Rápido Caaguazú, Sirena del Paraná y Empresa Ciudad del Este.

Saturnina Achar de Gaona: Por razones laborales me instalé en 1970 en esta bonita comunidad. Me informaron que desde 1969 los líderes de la comunidad ya estaban organizados y abocados a la habilitación de una Escuela en el centro mismo de Campo 9. El Sr. José Zárate habría ya cedido una parte de su propiedad para la construcción de la Escuela. La primera Comisión de Padres de la Escuela 2600 (727) fue muy activa. Areopágita, Reinita (1° y 3° grado) y yo (2°, 4°-5° plurigrado) fuimos las primeras maestras. A pesar de percibir un salario de solo 5.000 gs. mensuales asiduamente nos esmerábamos por contar con una Escuela propia. En el primer año funcionó hasta el 5° grado y para el 6° debían trasladarse hasta la Escuela Zanja Pyta porque en la Escuelita de Calle 2 tampoco se ofrecía hasta el 6°. Rápidamente se construyó 3 aulas y una dependencia para dirección que posibilitó que desde el año 1971 se complete el 6° Grado y al siguiente año (1972) ya se dio apertura al Liceo Particular. Se incorporaron más docentes como la Prof. Celestina y la Sra. Irma de Leith que se encargó de la Dirección de la Escuela y del Liceo a la vez. El 28 de Marzo de 1974 se produjo el incendio que a mi parecer fue provocado intencionalmente. Impotentes y con lágrimas en los ojos presenciamos con la Sra. Honorina y varios otros curiosos como el fuego consumía la hermosa Escuela recientemente inaugurada. Rápidamente la comunidad se movilizó para la reconstrucción, y con mayor ambición como desafiando al que haya provocado tal perjuicio. El mismo Sr. José Zárate donó el predio. La Comisión, las autoridades locales, el IBR y principalmente la IMO gracias a la gestión de don Abraham Lowen, cooperaron para concretar la construcción de 6 aulas de material cocido que fue inaugurada en 1977 en el local donde hasta ahora funciona y que hoy día se constituye como una de las Escuelas más grande del departamento de Caaguazú.

Isaac Ojeda: Mi familia vive aquí al lado de la Iglesia San José Obrero desde el año 1972. En 1970 se había iniciado ya la construcción de la Iglesia de madera que fue desmantelado en 1985. Se construyó en forma muy insegura, sin base sólida e inclusive los tirantes que se usaron era muy fino y frágil. En una oportunidad una tormenta con granizada casi derribó el templo dejando encorvado que tuvo que ser apuntalado por todos los costados para evitar su caída. La familia Britez, Garcete, Ojeda y Ayala de Calle 2 y la familia Martínez (sobre la ruta 7) fueron las que más se preocupaban por el funcionamiento de la iglesia, no solamente en cuanto a lo material sino en lo espiritual, fueron ellos los catequistas de siempre. En cuanto a la iglesia actual todo comenzó con ímpetu, pero la obra paró por mucho tiempo a media altura, los constructores trabajaban los sábados hasta las dos de la tarde y mi esposa (Leonida) preparaban con otras señoras “caldo ava” para todos los obreros. Don Hilario González veía la forma de conseguir ayuda especialmente de los mennonitas porque las autoridades de Pastoreo solo querían nuestros impuestos. Don Hilario también buscaba ventajas para las compras de los materiales de construcción porque era un señor muy respetado e instruido. Luego de su fallecimiento, don Perruchino realizó las gestiones para el nivelamiento del predio. Ñata i, Sra. Nina son las mujeres que más se destacaban en este emprendimiento.

Prof. Marina López: Aunque Campo 9 no cuente con obras arquitectónicas de la Edad Media ni del siglo pasado, es menester manifestar que existen múltiples factores, hechos y acontecimientos que suple esta carencia que es digno y admirable destacar mencionando solo parte de su corta pero rica historia.
Cuando llegué a esta localidad en abril de 1972 en compañía de mi familia encontré un pequeño pueblo en gestación dependiendo del distrito Dr. Juan M. Frutos el lugar parecía muy pintoresco las casas se edificaban a lo largo de la ruta Internacional N° 7 Dr. José G. Rodríguez de Francia a un costado, habitad de los paraguayos, y al otro costado, los Memnonitas. Había poco relacionamiento entre sí que hoy están parcialmente superadas. Prácticamente no existía Barrios en aquel entonces, se poblaba la parte céntrica como así mismo la Calle 1° Línea y Calle 2, no en todas las compañías se contaban con escuelas primarias había escasez de profesionales de la educación y de rubros pero se tenían pequeños oratorios y clubes deportivos. Ya en esa época estaban viviendo en la planta Urbana don Hilario González: Presidente de la Sub- Seccional Colorada, don Absalón Aguilera: carnicero, don José González Melgarejo: propietario de dos restaurantes famosos de la zona “Bar Continental y Marangatu”, don Juan de la Cruz Denis Roa: el dentista del pueblo, don Antonio Amarilla: Jefe de la Antelco, don José Zárate Galeano: propietario de un aserradero y Pdte. del Club Sportivo Campo 9, don Ignacio Pane: Encargado del Registro Civil, don Alejandro Burgos, Zenón Mencia, don Portillo: dueño del “Bar Lo Mitã” , don Juan Chaparro, don Froilán Torales, don Ignacio Ojeda, don Papi Bogado: fotógrafo e integrante de un Conjunto Folklórico, doña María C. Duré de Lugo: Maestra de la Escuela local, doña Irma Jiménez de Leite: directora de la Escuela N° 727, del Liceo Particular Campo 9 y propietaria de Cine Avenida. El alcalde policial de aquel entonces don Petronilo Benítez se encargaba de la seguridad, la señorita Saturnina Achar una dinámica docente de la Institución. Desde mi punto de vista, la situación general de la compañía Campo 9 a inicio de los años 70 se presentaba de la siguiente forma:

Aspecto Sanitario: En aquel entonces Campo 9 no contaba con Puesto Sanitario, la necesidades sanitarias del pueblo fueron atendidas en la Clínica “Luz y Esperanza” de 1° Línea, que ayudaba en gran medida a solucionar los problema sanitarios, pues cobran módica suma por las consultas y remedios, los casos graves debían derivarse a Caaguazú o Coronel Oviedo.
Economía: Las principales actividades de los pobladores fue la agrícola, pequeña ganadería y la explotación forestal, había como 8 aserraderos dando ocupación a gran parte de la población no sólo de Campo 9 sino a gentes de Pastoreo y Caaguazú.
Comercio: El comercio interno fue muy activo con productos brasileros traída por contrabando; existían en la comunidad infinidad de pequeños acopiadores de frutas del lugar como también negocios de ramos generales. Los negocios más significativos era casa Gunther de Jacob Arón Gunther, Almacén “El Baratillo” de doña Mari, Almacén “María Auxiliadora” de doña María Ramírez, “Bar La Reinita” de doña Isidora de González.
Medios y vías de Comunicación: Además de la Ruta 7, el camino carretero que conectaba con Yhovy (Ahora Raúl A. Oviedo) fue muy importante para el desarrollo de Campo 9. Desde la década del 70 dicho trayecto era intransitable en días de lluvias y ocasionaban problemas para el normal desplazamiento de vehículos. Entonces la gente no tenía problemas para desplazarse a pie a más de 35 Km. Abundaba las carretas, bicicletas, algunos camiones de cargas o el famoso “mixto” para el transporte de pasajeros. Cabe recordar también que desde mediado de los año 60, en la comunidad se contó con el servicio de Antelco y algunos “radio aficionado” como medio de comunicación.
Educación: La Escuela Graduada N° 2600 (Ahora 727) absorbía toda la matricula de la Educación Primaria de la planta urbana, en el mismo local funcionaba el Liceo Particular Campo 9 en donde egresaron en 1977 la 1° Promoción “Mariscal Francisco Solano López” con el título de Bachilleres en Ciencias y Letras que en aquel tiempo solo algunos privilegiados alcanzaban ese grado de escolaridad. No toda la compañía contaba con la Escuela Primaria, excepto Maracaná, Calle 3, Calle 4, y Santo Domingo de Guzmán. El analfabetismo de la mayoría de los padres de familia incidió en gran manera la labor de los maestros quienes recibieron muy poca ayuda pedagógica de los mismos, por lo tanto los esfuerzos de los docentes eran redoblados para lograr los objetivos del grado y curso respectivamente. Gracias a la creación de la Escuela de Alfabetización y Educación de Adultos en 1977 que funciona en la Escuela del lugar hasta el día de hoy ha sido gran ayuda a la comunidad, como así mismo la academia de Corte y Confección.
Deportes: Se practicaba el fútbol de campo, el Atlético Forestal y Sportivo Campo 9 eran ya tradicionales rivales. También cobraba mucha fuerza las competencias de comparsas en fiestas carnavalescas que hoy día ha terminado. Los jóvenes se agrupaban y así practicaban diferentes pasos a seguir, se ingeniaban en la vestimenta a lucir en el día de la presentación. Los preparativos arrancaban dos o tres meses antes del evento, reinaba mucha disciplina y puntualidad. Otra forma de recreación constituyó el cine, la fiesta patronal y las actividades organizadas por la Escuela. Algo que me llamó la atención entre las actividades que se realizaban es la de mantener viva la cultura, existían grupos de bailarines integrados por los veteranos pobladores del lugar que danzaban músicas folklóricas y tradicionales como La Palomita, Lodón Karape, Solito, Santa Fe, etc.; como estimulo había premios para los bailarines y eso motivaba a los danzarines y espectadores, así mismo se realizaban ferias de comidas típicas.

José Antonio Contreras G: Me radiqué en esta región desde el año 1976, primero como Profesor de Grado en la Escuela 728 Gral. Bernardino Parada Moreno de la Colonia Sto. Domingo de Guzmán. En el año 1983 me trasladé a la Escuela Graduada Nº 727 y renuncié en 1987. En cuanto a participación comunitaria, desde 26 de Enero de 1986 hasta el 3 de Febrero de 1989 fui Presidente de la Federación Deportiva del Este. Una de la obras realizada en ese periodo fue la adquisición de un predio para el local propio de la Liga. Integré la comisión pro-construcción de la Iglesia San José Obrero. Cuando el Colegio Nacional Campo 9 se trasladó en su local propio en 1996 me desempeñaba como Presidente de la Asociación de Padres. Se realizó construcción de aulas, adquisición de mobiliarios y otros recursos para la institución. En cuanto a participación en la política partidaria, empecé a trabajar cuando se conformó la “Militancia Stronista” en 1986. En Campo 9 también se formó dos líneas dentro del mismo partido de la ANR; “Tradicionistas” y “Militantes Stronista” más conocida como “Cuatrinomio de oro”. Por un lado estaba don Luís Perruchino a la cabeza y por el otro don Miguel Cabral. En 1988, trabajamos por la candidatura de don Miguel Cabral por la Seccional, hubo una intensa campaña proselitista. Resultó ganador don Cabral quien estuvo en el cargo desde el 30 de diciembre hasta el 2 de Febrero. Luego del Golpe de Estado. Perruchino se tomó la revancha y empezó una férrea persecución a todos los que no estuvieron en su línea. La Lic. Magdalena fue traslada a Mallorquín, a mi me destituyeron del cargo de Encargado de Registro Civil, atracaron mi domicilio llevando todos los documentos, otros destacados de la comunidad como don Miguel Cabral, Antonio Vázquez, familia Escobar también fueron objeto de persecución. Tiempo después como “buenos colorados” nos abrazamos todo de nuevo y hoy estamos trabajando otra vez juntos. Por la candidatura del Sr. Nelson Cáceres trabajamos tenazmente, conformamos la dupla “Cáceres-Contreras” y ganamos las elecciones en el 2002 y que me permitió acceder como Concejal. Poco tiempo después de su asunción empezó las desavenencias entre ambos debido a que él empezó a seguir los lineamientos que le dictaba el diputado Baby Soto haciendo caso omiso a cualquier orientación que yo le daba.
Finalmente el Prof. Contrera manifestó que en Campo 9 existen varios luchadores que hasta ahora persiste en el anonimato que merecen el justo reconocimiento como el Dr. Derlis Zárate en el campo de la salud, el Sr. Ramón Garay y Daniel Flor en el área deportiva, la Sra. Silvia González (Ñata i), Sra. Saturnina Achar y Toribio Martínez por su apoyo a la Iglesia San José Obrero y entre los mennó se destacó siempre el recientemente asesinado don David Drieger. Opinó que Campo 9 está en un proceso de adquisición de una identidad propia que sería conseguido recién cuando los hijos nacidos en este pueblo ocupen los cargos políticos que hasta ahora está siendo ejercido por hijos adoptivos de la ciudad provenientes de diferentes lugares con culturas e ideales muchas veces opuestas que impide trazar y ejecutar proyectos comunes.

Ramón Ramírez: De Asunción nos trasladamos en esta bonita comunidad el 30 de Octubre de 1983. Gracias al deporte empecé a relacionarme con la comunidad. Integré la Comisión Directiva del Sportivo Campo 9 en los años 85/86, luego, a través de don Ramón Garay formé parte de la Federación Deportiva del Este y me confiaron el cargo de Pte. de Círculos de Árbitros de la Federación. Prácticamente desde mi llegada tuve el privilegio de aportar mi grano de arena con la Iglesia Católica. En1986, la Comisión Económica pudo adquirir de la familia Cabral para la Casa Parroquial. Educación fue el área donde más tiempo dediqué. Fui electo como Presidente de la Comisión Cooperadora Escolar de la Escuela Gda. N° 727 cargo que desempeñé por ocho años consecutivos. La construcción de aulas fue nuestra prioridad ya que anualmente la Escuela 727 registraba un aumento de 100 niños promedio. Se construyó baños, pozo ciego con cámara séptica, reconstrucción de pistas deportivas, murallas, fueron algunas de las obras de la Comisión. Don Eugenio Giménez, Avelino Giménez, Vidal Peralta, Ing. Cuchinal, Trinidad Ortigoza, Don Eleno Benítez, doña Filipina son ejemplos de incansables colaboradores que tuvimos en estos periodos. El problema de la superpoblación de alumnos solo pudo solucionarse con la apertura de las Escuelas en 1° Línea, B° María Auxiliadora, B° La Fortuna y Barrio San Jorge. En toda construcción de aulas siempre cooperan los Mennonitas. En el Colegio Nacional Campo 9 también se me confió el cargo de Pte. de la Comisión de Padres por 7 años consecutivos. Gracias al apoyo de los padres, cuerpo directivo y docentes se pudo realizar varias obras como construcción de modernas aulas, graderías de la pista deportiva, sanitarios diferenciados, montaje de la biblioteca, bebederos, entre otros.

Fui presidente de la Junta de Saneamiento Ambiental (SENASA) en su inicio. Durante este tiempo, se realizó la perforación de un pozo artesiano con motobomba con capacidad de bombear 120 mil litros horas, se colocó 21.000 mts. de cañerías bajo tierra, tanque elevado con préstamo del BID. Esta obra se inauguró con la presencia de la Ministra de Salud, Dra. Cintia Prieto de Conti. Integré otras organizaciones como la comisión de Apoyo al Centro de Salud, Comisión de apoyo a la Alcaldía, Comisión Pro Cuerpo de Bombero del cual fui miembro fundador.
Ocupé la presidencia del Comité Liberal por 4 periodos, es decir desde el año 1986 a 1993. Me presenté por la candidatura a intendente por mi Partido, el PLRA para el Periodo 91/95 donde resultó ganador el Sr. Eleno Benítez. En aquel mismo Periodo ocupé un lugar en la Concejalía Municipal, función que volví a desempeñar en el periodo (2002/2006).






“La historia no es mecánica, porque los hombres son libres de transformarla” (Ernesto Sabato – argentino)

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